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Esta semana se comenzó con una iniciativa llamada: “Café con CED“, el cual tiene por objetivo proveer conocimiento sobre temas y conceptos digitales para la comunidad Escuela.

La primera edición, estuvo a cargo de Omar Luna, quien habló sobre mitos y realidades el Big Data. Les dejamos un breve resumen que Omar nos proporciona para que puedan conocer un poco al respecto:

El Big Data es una realidad que ha llegado para quedarse. Aproximaciones teóricas van y vienen en torno a este fenómeno, ¿cómo podría aterrizarse? Para mí, la mejor definición es la que proporciona el Instituto SAS (2018), que lo considera como “grandes volúmenes de datos que pueden estar estructurados o no, cuya utilidad reside en localizar elementos de valor para una mejor toma de decisiones en diferentes ámbitos”.

Sobre esto, me gustaría aclarar dos conceptos:

  • Datoes todo aquello que está dado y no necesariamente son números; también, abarca nombres, direcciones, teléfonos, ocupaciones profesionales, estados civiles, edades, preferencias, hobbies, entre otros.
  • Estructurado (o no) se refiere al hecho de que un conjunto de datos puede recopilarse en programas que nos ayuden a tener una mejor compilación de registro de los mismos para analizarlos o graficarlos, que abarca desde Microsoft Excel hasta bases de datos estructuradas como MySQL, ORACLE, entre otras.

Big Data, más allá de los mitos

Con estos elementos sobre la mesa, me gustaría hablar de cuáles son algunos mitos y realidades que giran en torno al Big Data. Recordemos: un mito es una historia imaginaria que, muchas veces, tiene más peso que la realidad misma. ¡Desmitifiquemos!

Mito 1. Solo personas afines a los oficios tecnológicos pueden trabajarlo. Comúnmente, las personas que suelen escuchar sobre el Big Data la asocian como una disciplina con profesionales de la computación, matemática y estadística; sin embargo, la realidad dicta que cada vez más las instituciones deben apostar a la creación, capacitación e inducción de equipos multidisciplinarios que comiencen a trabajar con datos, de tal forma que puedan ofrecer resultados que se traduzcan en acciones concretas.

Mito 2. Entre más datos se tengan, mejor. Muchas personas suelen pensar que, con tener “camionadas” de datos, estructurados o no, se resuelve la mayoría de problemas que pueda tener una institución en torno a la ejecución de acciones estratégicas; la realidad apunta a que estos deben responder a objetivos, hipótesis previamente definidas que sean un marco de referencia, una guía metodológica que ayude a generar criterios de búsqueda para lograr los mejores resultados en un ámbito específico (mercadeo, ventas, políticas públicas, entre otros).

Mito 3. Es una moda pasajera. El entusiasmo por implementar innovaciones se vuelve contagioso… y, algunas veces, peligroso. Aunque este venga y vaya, los cambios tecnológicos transformadores se quedan. Anteriormente, se pensaba que la radio y la televisión estaban muertos, que la caída de las Punto.com sería el final de internet o que la nube sería una tendencia de carácter efímero. Sin embargo, todos seguimos conviviendo con este tipo de innovaciones en la vida cotidiana. Por tanto, la realidad es clara: las instituciones siempre tendrán Big Data con el cual trabajar y depende de ellas aprovechar cada oportunidad para capturar elementos de datos que podrían tener un impacto en los resultados de sus actividades clave.

El signo de nuestros tiempos

Dado que el Big Data ayuda a una mejor toma de decisiones, existen ciertos ámbitos que me gustaría comentar, los cuales refleja un giro impresionante en la forma en la cual se busca una mejor obtención de resultados, producto del análisis de grandes y variados volúmenes informativos, tales como:

Revolución en la educación. Cada vez más, se vuelve indiscutible la incursión del Big Data en el ámbito educativo, pues va más allá de los resultados académicos de los estudiantes, ya que puede contribuir al fortalecimiento de competencias, analizando detenidamente las evaluaciones del alumnado a los docentes, para apostar por mejoras o bien mantener las formas de enseñanza mediante las cuales se prepara a los estudiantes para las necesidades y demandas del mercado laboral.

Nuevas claves de consumo. Netflix es el rey indiscutible en este rubro, una empresa que, desde sus inicios, ha sabido capitalizar el análisis de información y patrones de consumo de contenidos de sus usuarios para extraer conclusiones y aplicarlas, de tal forma que su negocio ha generado aportes interesantes a la industria, producto de apostar por equipos multidisciplinarios que estudian constantemente los datos de preferencias de sus suscriptores para traducirlo en giros narrativos y elementos que contribuyan a la creación y replicación de otros contenidos en las conversaciones de las personas en su vida cotidiana (memes, videos, GIF, entre otros), como sucedió con “Luis Miguel: la serie” o “La casa de las flores”.

El periodismo de datos. Ante la crisis de modelo de negocios y el auge de las noticias falsas a escala nacional e internacional, el Big Data supone una cuerda de rescate, una reingeniería para esta disciplina, pues busca que cada vez más medios de comunicación apuesten por la creación y consolidación de departamentos que se enfrasquen en analizar, ordenar y contextualizar todo un torrente de datos sobre un tema para transformarlo en un insumo muy concreto, tal como sucede conLa Nación Data (Argentina) o, en el caso salvadoreño, Focus Data (El Salvador).