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Las TIC apoyan el desarrollo de las competencias del siglo XXI. Al ser tan necesarias para el ejercicio de los futuros profesionales surge una interrogante obligada: ¿por qué no dejar la tiza a un lado –las formas tradicionales- y abrazar las TIC para modernizar la forma de enseñar?

No puede pasar inadvertido el poder y la presencia que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) tienen en el desarrollo social y económico actual. Si las TIC cobran especial relevancia, por tratarse de un componente crítico en las empresas, también deben ganar protagonismo en la educación.

Innovar en educación siempre ha sido un tema de discusión en entidades de gobierno, la empresa privada y las instituciones educativas en América Latina. Según Jorge Yzusqui, promotor y gerente general de Innova Schools, se sigue enseñando como hace 50 años. Con el apogeo de la tecnología se ha hecho más evidente la brecha que se está generando entre la educación en el aula y las competencias necesarias que son requeridas en los profesionales para desenvolverse en el ámbito laboral.

Si bien es cierto que la educación superior no ha cambiado sustancialmente a lo largo de los años, esto se debe a que muchas instituciones educativas y dependencias de gobierno han utilizado como excusa que emplear TIC en las aulas implica una fuerte inversión monetaria, mismas que no están dispuestos a asumir al considerar que el modelo tradicional es mucho más simple y barato, ¡claro que lo es! Esto implica que ese modelo basado en un aula, una pizarra, una tiza y la presencia de un docente es lo único que se considera indispensable para educar, todo lo que pueda emplearse de forma adicional es un lujo.

Cuando se usa solo una tiza, una pizarra y un docente para impartir la clase, se produce información de utilidad para el estudiante mientras está en el aula, dirigiendo los esfuerzos del docente a transmitir cúmulos de información en un formato lineal. Al incorporar las TIC, el impacto de la educación puede elevarse exponencialmente, trascendiendo en el tiempo y más allá del aula. Aunque incorporar las herramientas que tenga a su alcance, ya sean estas hardware, software o ambas, dependerá, también, del conocimiento y creatividad del docente.

Pensar de forma creativa

Ahora bien, si las TIC son habilidades funcionales y de aprendizaje propias del tiempo en que vivimos, ¿por qué se consideran un lujo cuando tienen muchas ventajas? La respuesta puede ser un simple “no hay presupuesto”, y hablar de esto supone un tema sensible. Los recursos son siempre limitados, pero se debe pensar de forma creativa, y sacar mejor partido de la inversión por medio de acciones que permitan aprovechar el presupuesto al máximo.

El uso de las TIC no solo dependerá de la tecnología disponible, sino de saber cómo aplicarla para que sea útil y usable en aras de la rentabilidad (la de la institución educativaey la del profesional en formación). El reto es, entonces, para los centros educativos, quienes deberán considerar en su presupuesto la incorporación de las TIC en el aula y cambiar la tiza por un computador con acceso a internet o un equipo multimedia.

Será necesario mantener el ímpetu y la emoción del usuario con el paso del tiempo, aun cuando esta tecnología ya no sea considerada novedosa dentro del aula. Una recomendación importante es incorporar la actualización del docente para que pueda maximizar el uso de la tecnología de la cual dispone, y provocar con ello un cambio en su forma habitual de hacer las cosas. Esto no es fácil, conlleva esfuerzo, determinación y constancia.

Las instituciones de educación deben facilitar la transición de la tiza a las TIC, no solo en la plataforma tecnológica, sino también en la transición de las costumbres de los docentes; y propiciar la actitud receptiva de los estudiantes para obtener el mayor beneficio posible de la tecnología.

La Implementación de las TIC en la educación supone formar profesionales considerando las habilidades y competencias actuales, y que son necesarias de cara al desarrollo social y económico de los países. Se debe fortalecer un sistema basado, principalmente, en el conocimiento, con el que los estudiantes evolucionen sus actitudes hacia un mundo amplio que les expone a la tecnología desde edades tempranas. Los estudiantes de hoy juegan conectados, se comunican en tiempo real y deben trabajar en equipo en lugares físicamente separados, es decir que están hiperconectados. Esta realidad no es distante de las responsabilidades laborales y de las actividades que se desarrollan en el día a día. Los usuarios deben estar expuestos al uso interactivo de herramientas tecnológicas, colaboración entre equipos de trabajo heterogéneos y actuar de forma autónoma.

Si los estudiantes se dirigen a un mundo cuya mística radica en el uso de las tecnologías, se debe reflexionar si lo mejor es dejar de lado la enseñanza tradicional, e incursionar en las TIC como una herramienta de educación flexible, que agrega valor a la educación y al estudiante como un ser autónomo capaz de generar nuevos conocimientos.

Review

Habilidades para aprender

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2010), las TIC pueden categorizarse como:

  • Habilidades funcionales TIC, que incluyen habilidades relevantes para un buen uso de las diferentes aplicaciones.
  • Habilidades TIC para aprender, que incluyen habilidades que combinan las actividades cognitivas y de orden superior con habilidades funcionales para el uso y manejo de estas aplicaciones.
  • Habilidades propias del siglo XXI, necesarias para la sociedad del conocimiento donde el uso de las TIC no es una condición necesaria.

Resume

Cruz Galdámez es director de la licenciatura en Comunicación y Estrategia Digital de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera (ECMH). Ha trabajado como docente universitario por más de quince años y se ha desempeñado como gerente de Tecnología en empresas regionales. Posee una ingeniería en Ciencias de la Computación y una maestría en Administración de Empresas con especialización en finanzas y proyectos de la Universidad Internacional de Cataluña, España; además cuenta con una certificación de Profesional de Dirección de Proyectos PMP®, del Project Management Institute.

“Una recomendación importante es incorporar la actualización del docente para que pueda maximizar el uso de la tecnología de la cual dispone, y provocar con ello un cambio en su forma habitual de hacer las cosas”.

Por: Cruz Galdámez, director de la licenciatura en Comunicación y Estrategia Digital.